Este anual evento me ha traído a la memoria una película que vi hace poco, así que permitidme que dejemos Austria para adentrarnos en Rusia y disfrutar de la música de otra gran orquesta: la del Teatro Bolshói.
Andreï Filipov no era un director de orquesta cualquiera, era "El Maestro". Su mayor obsesión, conseguir una interpretación perfecta del concierto para violín de Chaikovski. Sin embargo, su carrera se echó por tierra al ser declarado enemigo del pueblo, puesto que se había negado a expulsar de su orquesta a los músicos judíos. Treinta años después, lo podemos encontrar limpiando el suelo de su querido teatro. Un día consigue interceptar un fax que invita a la orquesta a tocar en Théâtre du Châtelet, en París. Filipov no se lo piensa dos veces: Reunirá a sus antiguos músicos y viajará a Francia; suplantará al Bolshói e interpretará el concierto de Chaikovski junto con la virtuosa violinista Anne-Marie Jacquet... O al menos lo intentará.
El concierto no es una de esas películas que suelan aparecer por las salas de cine. Dirigida por Radu Mihaileanu, no se trata de una película de acción lleno de efectos especiales, ni de un drama social. Hay escenas intensas, los personajes viven situaciones realmente dramáticas y hay mucha crítica social (en especial a la época vivida durante la Unión Soviética), sí, pero no son el tema central.
Se trata de una película tierna, íntima y rebosante de candidez. Es una de esas cintas que te hacen volver a recobrar la fe en la humanidad y consiguen que pensemos que aun hay esperanza en el mundo, que todavía hay gente buena en él. Recuerdo que mientras la veíamos, mis padre comenzaron dar explicaciones un tanto crueles y poco amables sobre la relación de Filipov y Jacquet. Al ver que todo se explicaba de un modo tan inocente y afable, no pude sino emocionarme.
Pero no debemos olvidar que estamos ante una comida. Un tanto surrealista por cierto. Aunque, seamos sinceros, ¿hay alguien que tras leer que un limpiador iba a suplantar al Boshói no se ha sonreído? Comenzando por este alocado argumento y siguiendo con la "cacería" de los músicos entre otras situaciones, El concierto sabrá sacar más de unas pocas risas.
Y, por supuesto, está también la música del gran Chaikovski, gran inspiradora de la película, que ha recibido el justo trato que se merecía. La escena del concierto "final" es sobrecogedora.
Os deseamos un feliz Año Nuevo.
